American Juggling Soldiers in Afghanistan

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“The creation of this (juggling) club may have been my most significant contribution to the mission of NATO’s International Security Assistance Force.”

-Dan Ward

Sergeant Harrah, 49, has been riding a unicycle since he learned at age 8. Photo: Dube juggling equipment.

The soldiers who were in Afghanistan during the intervention of the United States Army in the two decades that the conflict lasted in that country, carried out maneuvers so as not to fall into mental labyrinths that would damage their health.

The mental health of the soldier is essential when entering combat or operations. For that reason, the Army, through multiple exercises, teaches them to be calm and most objectively focused when in action.

For that, many of the American soldiers in Afghanistan distracted their minds by practicing classic sports: soccer, volleyball, basketball. Others devoted themselves to reading or writing.

However, there were some who juggled as a hobby for the troops or for fun, which kept them happy and distracted, even during challenging times.

Here are some videos of military juggling.

 

US Army Major Bruce Townley was an advisor to the 203rd Afghan National Corps Command, Control, Communications and Computers/Encryption office. Before reaching that rank, he went through Ringling Bros. and Barnum & Bailey Clown College. There, he learned clown techniques, magic, entertainment, and juggling.

Those skills helped him create an Easter extravaganza for Forward Operating Base Lightning troops assigned to Afghanistan.

MJ. Bruce Townley. Photo: army.mil

Dan Ward is an engineer served in the United States Air Force for 20 years. He rose to the rank of lieutenant colonel. When he was on duty in Kabul, at NATO headquarters, he saw some balls in a gym. With his friend, named Heino, who also reached the same rank, they trained in juggling until they formed the Kabul International Juggling Club.

On the blog, Juggling in Wartime, Dan writes about the club: “The Kabul International Juggling Club met on Thursday nights in a small room in the gym, and it was a great way to relax. Experienced jugglers like Heino and I taught each other new tricks and showed off, while newcomers learned the basic moves (…) My favorite part of Juggling Club was teaching people how to juggle for the first time. Believe it or not, this rarely took more than 20 minutes.”

On the same page, he talks about the benefits of juggling for soldiers: “(…) But the main benefit of juggling was psychological. In the unforgiving environment of a combat zone, it’s easy to get burned. The days are long, the pace is fast, and the demands are high. The whole scene is tremendously exhausting and doesn’t offer much opportunity to replenish mental resources. Most of the available forms of recreation (video games, television, exercise, foosball) were fine as far as they went, but none could compare to juggling in terms of providing mental respite.

“Why is this the case? To begin with, juggling requires almost total concentration. Beginners in particular find it virtually impossible to think of anything else when trying to make consistent throws and catches. This freedom from the mental demands of deployment, even for just an hour, can make a world of difference to the rest of your day.”

Soldados malabaristas estadounidenses en Afganistán

La creación de este club (de malabares) puede haber sido mi contribución más significativa a la misión de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad de la OTAN. Dan Ward.

El sargento Harrah, de 49 años, ha estado montando un monociclo desde que aprendió a los 8 años. Foto: Dube juggling. 

Los soldados que estuvieron en Afganistán, durante la intervención del Ejército de los Estados Unidos en las dos décadas que duró el conflicto en ese país, se las ingeniaban para no caer en laberintos mentales que dañaran su salud.

La salud mental del soldado es esencial a la hora de entrar en combate o en operaciones. Por tal razón, el Ejército, por medios de múltiples ejercicios, les enseña a estar en calma y lo más objetivamente enfocados cuando estén en acción.

Para eso, muchos de los militares estadounidenses en Afganistán distraían su mente practicando los deportes clásicos: fútbol, voleibol, baloncesto. Otros, se dedicaron a la lectura o a la escritura.

Sin embargo, hubo algunos que hicieron malabares como pasatiempo para las tropas o como diversión, el cual, los mantenía felices y distraídos, así sea por momentos.

A continuación, algunos videos de militares haciendo malabares con cualquier objeto.

El mayor del Ejército de los Estados Unidos, Bruce Townley, fue asesor de la oficina de Comando, Control, Comunicaciones y Computadoras / Cifrado del 203º Cuerpo Nacional Afgano. Antes de llegar a ese rango, pasó por Ringling Bros. y Barnum & Bailey Clown College. Allí, aprendió técnicas de payaso, magia, entretenimiento y malabares.

Esas habilidades le ayudaron a crear un espectáculo de pascua para las tropas de la base de Operaciones Avanzadas Lightning, asignadas en Afganistán.

Mayor Bruce Townley. Foto: army.mil

Dan Ward es un ingeniero sirvió en la fuerza aérea de los Estados Unidos durante 20 años. Llegó al rango de teniente coronel. Cuando estuvo de servicio en Kabul, en la sede de la OTAN, vio en un gimnasio unas pelotas. Con su amigo, llamado Heino, que también llegó al mismo rango, entrenaron malabares hasta que formaron el Club internacional de malabares de Kabul.

En el blog, Juggling in war time, Dan escribe acerca del club: “El Club Internacional de malabares de Kabul se reunía los jueves por la noche en una pequeña habitación del gimnasio, y era una excelente manera de relajarse. Los malabaristas más experimentados como Heino y yo nos enseñamos nuevos trucos y presumimos, mientras que los recién llegados aprendimos los movimientos básicos (…) Mi parte favorita de Juggling Club fue enseñar a la gente a hacer malabares por primera vez. Lo creas o no, esto rara vez tomó más de 20 minutos”.

En la misma página, habla sobre los beneficios del malabarismo para los soldados: “(…) Pero el principal beneficio del malabarismo era psicológico. En el entorno implacable de una zona de combate, es fácil quemarse. Los días son largos, el ritmo es rápido y las demandas son altas. Toda la escena es tremendamente agotadora y no ofrece muchas oportunidades para reponer los recursos mentales. La mayoría de las formas disponibles de recreación (videojuegos, televisión, ejercicio, futbolín) estaban bien hasta donde llegaban, pero ninguna podía compararse con el malabarismo en términos de otorgar un respiro mental.

¿Por qué es este el caso? Para empezar, hacer malabares requiere una concentración casi total. A los principiantes en particular les resulta prácticamente imposible pensar en otra cosa cuando intentan hacer lanzamientos y capturas consistentes. Esta libertad de las demandas mentales del despliegue, incluso por solo una hora, puede marcar una gran diferencia para el resto de su día”.

Soy un malabarista deportivo. Tengo la maravillosa oportunidad de escribir para eJuggle. Me gusta la historia, la historia militar, la filosofía, la poesía, las historias raras, y las historias de terror y de horror.

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