By Esteban Vélez.
Have you ever noticed the incredible tenacity of circus people?
In a life that otherwise seems complicated for us—where researchers and technicians bend over backwards to provide comfort and convenience in every minute and movement—circus artists do exactly the opposite: they strive to make their own lives more difficult.
Barbara Savio was born in Viterbo, Italy. Her parents were Fiorenzo (from a circus family of tightrope walkers and also Barbara’s trainer) and Gemma Bellucci. Her father wanted her to master a unique, exceptional circus act—something different from the typical Italian circus fare. Consequently, she began training early in contortionism; however, a spinal anomaly later led a doctor to prescribe a strict gymnastics regimen.
Barbara Savia in her youth.
Sometime later, Barbara became interested in the Washington trapeze (a trapeze featuring a long, heavy metal bar), which she practiced for hours on end. Her physical conditioning, gained through training with her father, made it easier for her to master the technique.
Barbara added a layer of difficulty to the act: she would balance on her head on the trapeze bar while spinning a ring on each of her limbs. She also incorporated a headstand on the trapeze while juggling three balls in an inverted position. Additionally, she performed antipodism (foot juggling) with a cylinder while spinning two rings on her arms atop the trapeze.
This act brought her recognition not only within the Italian circus scene but globally. She performed with Europe’s top circuses while still under the age of twenty. She participated in the fifth edition of the Monte-Carlo International Circus Festival, held from December 7 to 11, 1978.
The magazine of the Club Amici del Circo (Italy) highlighted Barbara’s participation in Monte-Carlo in its issue dated November 2, 2024:
Barbara performed a magnificent Washington trapeze act with her family’s circus, Embell Riva.
She later participated in the fifth edition of the Monte Carlo Festival in 1978. At that time, performances varied across the qualifying nights; nevertheless, despite the competition, Barbara succeeded in winning the prestigious “La Dame du Cirque” award—a prize that, regrettably, has not been awarded for many years.
This award honored the artist who best embodied the technical excellence, elegance, and poise of a true “lady of the ring.” Barbara won it. She was radiant with joy, and her father was even happier than she was!
Barbara Savio at the Monte Carlo Circus Festival.
The magazine CIRCO also highlighted her in its 1986 edition:
Next is another young yet widely acclaimed artist: Barbara Savio. Her Washington trapeze act—which incorporates elements of both foot juggling and conventional juggling—has reached a truly extraordinary level, standing out above all for its elegance and the style of a consummate artist.
After Monte Carlo, Barbara traveled to various countries—including France (where she worked with Cirque Voix du Nord), Germany, Yugoslavia, and Australia—earning the respect of the European circus community with her Washington trapeze and juggling act.
Her career peaked at the Embell Riva circus, where she worked alongside her brother Stefano, other family members, and young circus arts apprentices.
Barbara Savio passed away in 2014 due to an incurable illness.
Barbara Savio – antipodista de los aires
Por: Esteban Vélez.
¿Alguna vez ha notado la increíble obstinación de la gente del circo?
En una vida que por lo demás nos resulta complicada —donde investigadores y técnicos se desviven por brindarnos comodidad y facilidades en cada minuto y en cada movimiento— los artistas de circo hacen exactamente lo contrario: se esfuerzan al máximo por complicarse la existencia.
Barbara Savio nació en Viterbo, Italia. Sus padres fueron Fiorenzo (de familia circense de funambulistas y entrenador de Barbara) y Gemma Bellucci. Su padre quería que dominara un único acto de circo excepcional, diferente a los típicos de circo italiano. Por tanto, iniciaron un temprano entrenamiento con el contorsionismo, pero, más tarde, debido a una anomalía en la columna vertebral, un médico le prescribió una estricta práctica de gimnasia.
Barbara Savia en su juventud.
Tiempo después, Barbara se interesó por el trapecio Washington (trapecio cuya barra de apoyo es de metal larga y pesada), el cual, ensayó durante muchas horas. Su condición física, debido al entrenamiento con su padre, le facilitó dominar esa técnica.
Barbara añadió dificultad al trapecio: se equilibró de cabeza en la barra del trapecio mientras hacía girar un aro en cada extremidad de su cuerpo. En el mismo acto incorporó el equilibrio de cabeza en el trapecio al tiempo que hacía malabares con tres pelotas de manera invertida. También, realizó antipodismo con un cilindro mientras giraba dos aros en sus brazos encima del trapecio.
Ese acto le trajo reconocimiento no solo en el circo italiano sino en el circo mundial. Trabajó en los mejores circos de Europa cuando tenía menos de 20 años. Participó en la quinta edición del Festival Internacional de Circo de Montecarlo, realizado entre 7 al 11 de diciembre de 1978.
El magazine del Club amigos del circo (Italia), mencionó la participación de Barbara en Montecarlo en su publicación del 2 de noviembre de 2024:
Barbara realizó un magnífico número de trapecio Washington con el circo de su familia, el Embell Riva.
Posteriormente, participó en el Festival de Montecarlo en 1978, durante su quinta edición. En aquella época, las actuaciones variaban en cada noche de clasificación; sin embargo, Barbara —a pesar de la competencia— logró ganar el prestigioso galardón “La Dame du Cirque”, un premio que, lamentablemente, no se ha otorgado desde hace muchos años.
Este premio distinguía a la artista que mejor encarnaba la excelencia técnica, la elegancia y el porte de una auténtica “dama de la pista”. Barbara lo ganó. Estaba radiante de alegría, ¡y su padre estaba aún más feliz que ella!
Barbara Savio en el Festival de Circo de Montecarlo.
Igualmente, lo hizo la revista CIRCO en su edición de 1986:
A continuación, otra artista joven pero ya ampliamente aclamada: Barbara Savio. Su número de trapecio Washington —que incorpora elementos de malabarismo con los pies y malabarismo convencional— ha alcanzado un nivel verdaderamente extraordinario, destacando sobre todo por su elegancia y el estilo de una artista consumada.
Barbara, luego de Montecarlo, viajó por varios países como Francia (aquí trabajó en el Cirque Voix du Nord), Alemania, Yugoslavia, Australia, entre otros, donde con su acto de trapecio Washington y malabarismo se ganó el respeto de la comunidad del circo europeo.
Su apogeo se vivió en el circo Embell Riva, donde trabajó con su hermano Stefano, miembros de su familia, y otros jóvenes aprendices de las artes circenses.
Barbara Savio murió en 2014 a causa de una enfermedad incurable.














