Juggling During Wartime in Nicaragua – Jugglers for Peace

 


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Jugglers For Peace, tour 1988. Photo: Graham Ellis.

Days after the assassination of juggler and engineer Benjamin Linder by soldiers from Los Contra (you can read my article about him here), more artists arrived in Nicaragua. It was the Jugglers For Peace group. They landed in Managua in 1987, ready to tour the cities that were hit by the war. The members of the group in that year were: Graham Ellis, Cort Peterson and Sean Minnock, from Hawaii; Sara Felder, from San Francisco, United States; Mark Deutschmann,from Nashville, United States; and Tim King, from Denmark. The idea was to make presentations to the children and perform shows in hospitals, schools, and public squares in Nicaragua. But Linder’s death caused the tour to be extended, with acts of commemoration.

Hoping to see for themselves what others were saying about Nicaragua, Jugglers For Peace was able to tour the war zones, and visit Benjamin Linder’s hydroelectric project. Linder’s death had gained a lot of publicity among Nicaraguans and foreigners. American citizens in that country were demonstrating in front of the United States Embassy in Nicaragua, demanding justice for Linder. Members of the tour were invited to these events. They all marched 45 kilometers to reach Linder’s house. Nervousness was present in the atmosphere; they feared an attack by Los Contra. Fortunately, everything went well.

In the early days of the tour, Jugglers For Peace spoke to the community and listened to their difficulties. They encouraged the meetings and made doctors and teachers in rural areas laugh with juggling acts, magic and clowning.

During the marches, Tim King and Cort Peterson recounted, they met an American nun. She commented that the population was heading to the burial of two opposition soldiers. Jugglers For Peace showed up, juggling torches and other objects. The commemoration was also in the same place where Benjamin Linder lived his last days. In the same way, they visited the electric plant in which Linder had worked.

Jugglers For Peace tour t-shirt. Photo: Graham Ellis.

Graham Ellis juggles Benjamin Linder’s clubs. Photo: Graham Ellis.

The planned shows were more than perfect. They walked through rivers, trails, semi-populated paths. They witnessed antipersonnel mines planted on the roads; and around a mine, they made juggling performances.

Many people attended Jugglers For Peace shows. The spectators were usually children, but there were also peasants, soldiers, journalists, and social activists. Like a sigh of peace in the middle of war, the clubs decorated and changed the tense atmosphere of critical areas.

In one of the last shows of the 1987 tour, in Bocay, they were received by more than 700 soldiers. The event was attended by 1,000 people. That same day they performed two more shows, among which there was a presentation for 40 patients from a field hospital. And when night came, they lit torches to illuminate the end of the show and the tour.

Jugglers For Peace returned to Nicaragua in 1988. They were joined by more people, including more jugglers from Europe. They were: Ali Williams, Mathew Broad, Steve Robinson, Clare Hudman, Sam Scurfield, Luci Goreli-Barnes, Tricia Selbach, Barrett Faulker, Henry Laupin, Jim Good, and Graham Ellis. Just as they were attracted by the experience of the first tour of Jugglers For Peace, and they also wanted to verify if Nicaragua was as it was described throughout the world.

In addition to the presentations in soccer fields and rural areas, in the 1988 tour they held awareness days for vaccination of children. All, dressed as clowns, in comparsas, they marched through the distant municipalities. The juggling shows had more components and more accessories. There was music, magic, jugglers of balls and clubs, cigar boxes, juggling with ping pong balls.

Photos: Sam Scurfield.

Sam Scurfield entertaining the troops of Nicaragua in 1988. Photo: Sam Scurfield.

The protests in front of the United States Embassy in Nicaragua did not stop. There were constant demonstrations until the Reagan administration stopped funding Los Contra. According to Jugglers for Peace, there was now a possibility of preventing more deaths in the country.

That tour lasted a month. And before it was over, Jugglers For Peace was present at a special event. They were witnesses to the ceasefire negotiations between the government of Daniel Ortega and the opposition. They were invited to make a presentation in celebration of the peace agreement. Among the attendees were President Ortega, and members of La Contra.

Jugglers For Peace left the country with the satisfaction of having helped, via juggling, the population that suffered the most from the atrocities of the Nicaraguan war.

 

Malabares en época de guerra en Nicaragua – Malabaristas por la paz

Jugglers For Peace tour 1988. Foto: Graham Ellis.

Días después del asesinato del malabarista e ingeniero Benjamín Linder por soldados de Los Contra (puedes leer mi artículo sobre él aquí), llegaron algunos artistas a Nicaragua. Se trató de la agrupación Jugglers For Peace. Aterrizaron en Managua en 1987, listos para hacer una gira por las ciudades que sufrieron el impacto de la guerra. Los integrantes  del grupo en ese año fueron: Graham Ellis, Cort Peterson y Sean Minnock, de Hawaii; Sara Felder, San Francisco, Estados Unidos; Mark Deutschmann, Nashville, Estados Unidos; Tim King, Dinamarca. La idea era hacer presentaciones a los niños; realizar actuaciones en hospitales, escuelas, y plazas públicas de Nicaragua. Pero la muerte de Linder ocasionó que la gira se extendiera, con actos de conmemoración.

Con la esperanza de ver personalmente lo que decían de Nicaragua, Jugglers For Peace pudo recorrer las zonas de guerra, y visitar el proyecto hidroeléctrico de Benjamín Linder. Él había ganado mucha reputación entre los nicaragüenses y extranjeros. Los ciudadanos estadounidenses en ese país hacían manifestaciones al frente de la Embajada de los Estados Unidos en Nicaragua, exigiendo justicia por Linder. A esas concentraciones fueron invitados los miembros de la gira. Todos ellos marcharon 45 kilómetros hasta llegar a la casa de Linder. El nerviosismo estuvo presente en el ambiente, temían un atentado por parte de Los Contra. Afortunadamente, todo salió bien.

En los primeros días de la gira, Jugglers For Peace hablaron con la comunidad, escucharon sus dificultades. Animaron las reuniones e hicieron reír a los campesinos, médicos, y profesores de las zonas rurales con actos de malabares, magia, y de payasos.

Durante las marchas, cuentan Tim King, y Cort Peterson, se encontraron con una monja estadounidense. Comentó que la población se dirigía al entierro de dos soldados de la oposición. Jugglers For Peace hizo acto de presencia, e hicieron malabares con antorchas y con objetos que resaltaban. La conmemoración también fue en el mismo lugar donde Benjamín Linder vivió sus últimos días. De igual manera, visitaron la plata eléctrica en la que había trabajado.

Camiseta de la gira Jugglers For Peace. Foto: Graham Ellis.

Graham Ellis haciendo malabares con las clavas de Benjamín Linder. Foto: Graham Ellis.

Los espectáculos planeados fueron más que perfectos. Caminaron por ríos, trochas, veredas semipobladas. Fueron testigos de las minas antipersonales plantadas en las carreteras; y alrededor de una mina, hicieron presentaciones de malabares.

Muchas personas asistían a los shows de Jugglers For Peace. Los espectadores eran por lo general niños, pero también hubo campesinos, soldados, periodistas, activistas sociales. Como un suspiro de paz en medio de la guerra, las clavas volaban y dispersaban el ambiente tenso de las zonas críticas.

En uno de los últimos espectáculos de la gira de 1987, en Bocay, fueron recibidos por más de 700 soldados. Al evento asistieron 1.000 personas. Ese mismo día realizaron dos shows más, entre los cuales, hubo una presentación para 40 pacientes de un hospital de campaña. Y al llegar la noche, encendieron las antorchas para alumbrar el fin del show, y de la gira.

Jugglers For Peace regresó a Nicaragua en el año 1988. Se les unieron más personas, y algunos malabaristas de Europa. Ellos fueron: Ali Williams, Mathew Broad, Steve Robinson, Clare Hudman, Sam Scurfield, Luci Goreli-Barnes, Tricia Selbach, Barrett Faulker, Henry Laupin, Jim Good, y Graham Ellis. De igual manera fueron atraídos por la experiencia de la primera gira de Jugglers For Peace; y también querían verificar si Nicaragua era como la describían en todo el mundo.

Además de las presentaciones en canchas de fútbol, y zonas rurales, en la gira del 88 hicieron jornadas de concientización de vacunación de los niños. Todos, vestidos de payasos, en comparsas, marchaban por los municipios lejanos. Los shows de malabarismo tuvieron más componentes y más accesorios. Hubo música, magia, malabaristas de pelotas y clavas, Cigar Box, malabares con pimpones.

Fotos: Sam Scurfield.

Sam Scurfield entreteniendo a las tropas de Nicaragua en 1988. Foto: Sam Scurfield.

Las concentraciones al frente de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua no cesaron. Estuvieron en constante manifestación hasta que el gobierno de Reagan dejara de financiar a Los Contra. Según ellos, era una posibilidad de acabar con tantos muertos.

Esa gira duró un mes. Y antes de acabarse, Jugglers For Peace estuvo presente en un acto especial. Fueron testigos de los diálogos de cese al fuego entre el gobierno de Daniel Ortega y la oposición. Los invitaron a realizar una presentación en celebración al acuerdo de paz. Entre los asistentes estuvo el presidente Ortega, y los miembros de La Contra.

Jugglers For Peace dejó el país con la satisfacción de haber ayudado con el malabarismo a la población, que más sufrió las atrocidades de la guerra de Nicaragua.

Soy un malabarista deportivo. Tengo la maravillosa oportunidad de escribir para eJuggle. Me gusta la historia, la historia militar, la filosofía, la poesía, las historias raras, y las historias de terror y de horror.

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