Juggling for Indigenous Embera

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The Embera indigenous community in Colombia has been struggling. The indifference of the people and the Government puts their lives at risk. Aid and acts of kindness in the arts for the youngest, allows children to thrive in the magic of the circus and forget for a moment the precarious living conditions.

The Embera arrived in Bogotá after being displaced by the violence in the Colombian Pacific. The vast majority of the indigenous people had their homes; some had cows, pigs, and were engaged in agriculture. The conflict in Colombia, by guerrilla and paramilitary groups, dispossessed their properties. To survive, the Embera had to migrate to the capital, a new culture indifferent to them.

In Bogotá, three hundred Embera rent rooms by the day, or on a month-to-month basis. To have a place to sleep, they sell handicrafts on the street, or beg for money in the squares. The arrival of the COVID-19 pandemic meant that indigenous people could not go out to get their daily livelihood. They were evicted from their homes and since then have spent their days in makeshift shelters in Parque Tercer Milenio, in the center of the capital.

Jugglers and circus performers, among other organizations, gave their help to the Embera. They collected basic necessities along with other donations from the community, and took them to the shelters. But it was not the only thing: the artists arrived with makeup and props, ready to perform various presentations for the children. The amazement of the natives was immediate. Young and old alike attended the artists’ shows.

The Embera culture is different. In their territories they did not have access to circus shows; they didn’t know what juggler is, or what a club is. David Calderón, “Gioco Malabares,” is one of the many artists who were with the Embera. “… And these children have a different habit, and their energy was something very beautiful,” said Gioco.

Gioco arrived at Parque Tercer Milenio last Sunday. He was noticed more than the other artists for his height: he arrived in makeup and on stilts. The children wanted to shake hands. They will think: what is with that tall man? “It’s a way of taking them away from that reality for a few moments, and being able to show them colors and shapes that they admire a lot.” “All artists are on a mission to help. Other people made food, some taught crafts… We all provide help,” added Gioco.

Lina Marcela Uribe is another artist who volunteered with the Embera. “The idea is to present oneself, to perform circus performances. Today I brought them clothes, and we gave them workshops. We must organize ourselves more to carry out cleaning days and juggling prop construction workshops. They liked the idea of the circus, and they want to learn. They have more needs than I could see when I went,” said Lina.

Now more jugglers and circus performers, and collectives of all kinds, are gathering materials, money, and other items to help the Embera. Juggling is the bridge of magic that takes children away from their reality and gives them joy in the midst of these difficult times.

Malabarismo para los indígenas Embera

La comunidad indígena Embera, en Colombia, no ha pasado por buenos momentos. La indiferencia de personas y del Gobierno, pone sus vidas en riesgo. Ayudas y actos de acompañamiento con el arte para los más jóvenes, hace que los niños puedan vivir en la magia del circo y olvidar por un momento las precarias condiciones de vida.

Los Embera llegaron a Bogotá, luego de ser desplazados por la violencia en el pacifico colombiano. La gran mayoría de los indígenas tenían su casa, algunos tenían vacas, cerdos, y se dedicaban a la agricultura. La conflicto en Colombia, de grupos guerrilleros y paramilitares, les despojaron las propiedades. Para sobrevivir, los Embera tuvieron que migrar a la capital, una cultura nueva e indiferente con ellos.

Estando en Bogotá, trecientos indígenas Embera estuvieron viviendo en casas de paso. Pagaban cada día el alquiler de habitaciones, o rentas mensuales. Para tener dónde dormir, vendían artesanías en la calle, o pedían dinero en las plazas. La llegada de la pandemia del COVID-19 hizo que los indígenas no pudieran salir a conseguir su sustento diario. Fueron desalojados de sus casas y desde entonces pasan sus días en albergues improvisados en el Parque Tercer Milenio, en el centro de la capital.

Malabaristas y artistas de circo, entre otras organizaciones, dieron su ayuda a los Embera. Recolectaron artículos de primera necesidad junto a otras donaciones de la comunidad, y las llevaron a los albergues. Pero no fue lo único: los artistas llegaron maquillados, con clavas, aros y pelotas, dispuestas para realizar varias presentaciones para los niños. El asombro de los indígenas fue inmediato. Tanto jóvenes como adultos asistieron a los shows de los artistas.

La cultura de los Embera es distinta. En sus territorios no tenían acceso a un show de circo; no sabían qué es malabarista, o qué es una clava. David Calderón, “Gioco Malabareses uno de los tantos artistas que estuvieron con los Embera. “… Y estos niños tiene una costumbre diferente, y su energía fue algo muy bonito”, dice Gioco.

Gioco llegó al Parque Tercer Milenio el pasado domingo. Se hizo notar más que los demás artistas por la altura: asistió maquillado y con zancos. Los niños querían darle la mano. Pensarán: ¿Y ese señor tan alto? “Es una forma de alejarlos por unos momentos de esa realidad, y poderles mostrar colores y formas que ellos admiran mucho”. “Todos los artistas estamos con la misión de ayudar (…), otras personas hicieron comida, algunos enseñaron manualidades… Todos aportamos un grano de arena”, agrega Gioco.

Lina Marcela Uribe es otra artista que compartió con los Embera. Algunas personas convocaron a los que más pudieran ayudar, y Lina pudo asistir. “La idea es presentarse, hacer funciones de circo (…). Hoy les llevé ropa, les dimos talleres. Debemos organizarnos más para realizar jornadas de aseo, talleres de construcción de juguetes de malabares, a ellos les quedó gustando la idea del circo, quieren aprender. Ellos tiene más necesidades que pude ver cuando fui”, dice Lina.

Ahora más malabaristas y artistas de circo, y colectivos de todas las clases están reuniendo materiales, dinero y demás artículos para ayudar a los Embera. Que el malabarismo sea el puente de la magia que aleje a los niños de su realidad y les de alegría en medio de estos difíciles momentos.

Soy un malabarista deportivo. Tengo la maravillosa oportunidad de escribir para eJuggle. Me gusta la historia, la historia militar, la filosofía, la poesía, las historias raras, y las historias de terror y de horror.

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