Kara: How the Juggler Trains

By: Esteban Vélez.

Kara is one of the three great jugglers of the early 20th century, along with Salerno and Paul Cinquevalli. He was born on January 31, 1867, in Nuremberg, Germany. As a child, he saw a circus juggler who inspired him to learn to juggle, practicing with household objects. At 16, while juggling at his parents’ fish fry stand, he was discovered by the theater owner, August Schichtl, who introduced him to the artistic world.

Image from the Hermann Sagemüller collection.

At first, he juggled balls, knives, bottles, and torches, and wore the usual acrobatic costume of the time, similar to those of Paul Cinquevalli, but a few years later, he began experimenting with a top hat, a cigar, and a cane.

Kara. Images from the Hermann Sagemüller collection.

At the age of 20, he met Franz Pospischil, who became his agent. Kara performed under the name Carradini, with a juggling act, on October 17, 1883. He then changed his name to “Kara.”

Kara performed in major European cities and, in 1892, toured the United States. It was in America that he performed for the first time in evening dress and began juggling everyday objects: coins, umbrellas, crockery, cutlery, napkins, chairs, tables, newspapers, monocles, hats, eggs, candles, and cigars.

The historian David Cain, in his article on Kara, describes some of his routines as follows:

“He juggled four balls in his right hand and a hat and ball in his left, caught the hat on his head, and went straight into a five-ball shower without stopping. He balanced a hat rack on his chin while juggling three top hats, and finished by tossing two of the hats onto hooks and the final one onto the top of the rack. Kara did a head-to-head balance with his assistant and juggled three hats, ultimately tossing one to each of the assistant’s feet and the last one on the assistant’s butt. His final trick was the balancing of a plate on his forehead while spinning another on a pole in one hand and juggling two plates in the other. He then let the plate fall from his forehead and juggled three plates in one hand. The curtain would close, and then reopen, showing Kara still juggling”.

His fame grew so much that his shows were booked years in advance.

Kara. Images from the Hermann Sagemüller collection.

When World War I broke out, while Kara was passing through France, he was taken as a prisoner of war for four years. His French wife abandoned him and took his fortune. In 1918, he returned to Germany at the age of 51. His colleague, the juggler Salerno, lent him props so he could continue. Thus, he returned to show business until he retired in 1927. He died on April 9, 1939. If you want to know more, you can check out my article on Kara.

Kara was interviewed by the Chicago Times. There, he discussed his life and commented on his belief that a juggler should have physical training similar to that of a professional athlete. This article was also published in the Indianian-Republican on March 31, 1892.

Indianian Republican, 1892.

 

 

Kara: Cómo entrena el malabarista

Por: Esteban Vélez.

Kara es uno de los tres grandes malabaristas del siglo XX, junto a Salerno y Paul Cinquevalli. Nació el 31 de enero de 1867 en Núremberg, Alemania. De niño, vio a un malabarista de circo que lo inspiró para aprender malabares de forma autodidacta, practicando con objetos domésticos. A los 16 años, mientras hacía malabares en el puesto de pescado frito de sus padres, fue descubierto por el dueño del teatro, August Schichtl, quien lo inició en el mundo artístico.

Kara. Imagen de la colección de Hermann Sagemüller.

Al principio, hacía malabares con pelotas, cuchillos, botellas y antorchas, y vestía el traje acrobático habitual de la época, parecidos a los de Paul Cinquevalli, pero, unos años más tarde, comenzó a experimentar con sombrero de copa, un cigarro y un bastón.

Kara. Imágenes de la colección de Hermann Sagemüller.

A los veinte años conoció a Franz Pospischil, quien se convirtió en su agente. Kara actuó con el nombre de Carradini, con un show de malabares, el 17 de octubre de 1883. Junto a su agente, cambió su nombre por “Kara”.

Kara actuó en las principales ciudades de Europa y, en 1892, hizo una gira por Estados Unidos. Fue en América donde actuó por primera vez en traje de noche y comenzó a hacer malabares con objetos cotidianos: monedas, paraguas, vajilla, cubiertos, servilletas, sillas, mesas, periódicos, monóculos, sombreros, huevos, velas, puros…

El historiador David Cain, en su artículo sobre Kara, describe alguna de sus rutinas de la siguiente manera:

“Hizo malabares con cuatro pelotas en su mano derecha y un sombrero y una pelota en su izquierda, atrapó el sombrero en su cabeza y fue directo a una lluvia de cinco bolas sin parar. Equilibró un perchero de sombreros en su barbilla mientras hacía malabarismos con tres sombreros de copa, y terminó lanzando dos de los sombreros a los ganchos y el último a la parte superior del perchero.

Kara hizo un equilibrio cabeza a cabeza con su asistente e hizo malabares con tres sombreros, finalmente lanzando uno a cada uno de los pies del asistente y el último en el trasero del asistente.

Su truco final consistía en equilibrar un plato en la frente mientras giraba otro en una vara con una mano y hacía malabares con dos platos con la otra. Luego, soltaba el plato de la frente y hacía malabares con tres platos en una mano. El telón se cerraba y volvía a abrirse, mostrando a Kara todavía haciendo malabarismos”.

Su fama creció tanto que sus shows estaban reservados con años de antelación.

Kara. Imágenes de la colección de Hermann Sagemüller.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, mientras Kara estaba de paso por Francia; fue tomado como prisionero de guerra por su nacionalidad durante cuatro años. Su esposa francesa lo abandonó y se llevó su fortuna. En 1918 regresó a Alemania con 51 años y sin dinero. Su colega, el malabarista Salerno, le prestó utilería para que pudiera continuar. Así, regresó al mundo del espectáculo, donde se retiró en 1927. Murió el 9 de abril de 1939. Si quieres saber más puedes consultar mi artículo sobre Kara.

Kara fue entrevistado para el diario Chicago Times. Allí, habló sobre datos de su vida, y comentó acerca de su idea de que el malabarista debe tener un entrenamiento físico similar al de un atleta profesional. Este artículo fue compartido también en el diario Indianian-Republican, el 31 de marzo de 1892.

Cómo entrena el malabarista

“Para empezar, hay que tener un don natural para el malabarismo”, comentó Kara, el malabarista, durante una entrevista. Debe tener buen ojo, agilidad y paciencia. El malabarismo no es para personas impacientes o nerviosas. Se necesitan muchos años para convertirse en un experto en cualquier aspecto destacable de nuestro oficio. Los actos más comunes relacionados con el arte del malabarismo se adquieren tras unos meses de práctica. Los mejores malabaristas pueden adquirirlos en otras tantas semanas.

Empecé a los diez años, por diversión. Luego, al adquirir mayor destreza, comencé un curso regular de estudio y practiqué casi constantemente durante cinco años antes de considerarme lo suficientemente competente como para hacer una aparición pública, lo que hice a los dieciséis años. Recuerdo con mucha facilidad cómo empecé a lanzar pelotas pequeñas, como probablemente habrán visto hacer a todos los malabaristas. Empecé con dos y continué hasta que ahora puedo mantener siete pelotas en el aire a la vez, y les aseguro que practiqué hora tras hora durante muchísimos días antes de alcanzar mi nivel actual.

También es necesario estar en plena forma física. Para ser un malabarista experto, al asumir una posición, uno debe tener la seguridad de estar allí y de permanecer allí firmemente hasta que se haya completado la hazaña que se está realizando. Esto obliga al malabarista a cuidar su cuerpo con especial esmero. Debe seguir un régimen prácticamente idéntico al de los atletas entrenados. Se requiere una práctica prolongada y continua para que incluso el más brillante pueda hacer malabarismo con platos, botellas, cuchillos, aros, etc., pero es aún más difícil equilibrar diferentes objetos y hacer malabarismos al mismo tiempo. — Chicago Times.

Soy un malabarista deportivo. Tengo la maravillosa oportunidad de escribir para eJuggle. Me gusta la historia, la historia militar, la filosofía, la poesía, las historias raras, y las historias de terror y de horror.

Leave a Reply