Maritza Alegría

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Maritza Hernández Alegría is a juggler from México. She is the niece of the renowned juggler Octavio Alegría. She was born on July 27, 1988 and studied high school in the circus where she worked with her parents. This was possible thanks to the Mexican government for assigning teachers to young people who work in circuses so they can finish their studies. She is the daughter of the horse trainer and clown, Paul Safari, and the trapeze artist and contortionist, María Luisa Alegría. She has two sisters: Paulina Alegría is the older sister; Claudia Alegría, who is a contortionist, she is the younger sister.

Maria Luisa Alegría. 

Maria Luisa Alegría.

Maria Luisa Alegría.

Paul Safari.

Paul Safari.

Paul Safari.

She began to juggle at the age of 15, after having explored some circus disciplines: contortion, equestrian, artistic bicycle, handstand, and acrobatics. The first juggling act by Maritza Alegría was a comic show with her father, Paul Safari, but after seeing that she had the skills to be a technical juggler, she decided to devote most of her time to this discipline. Paul Safari supported her, told her about the jugglers Francis Brunn, Ricardo Roca, Carlos Ortiz, and the jugglers of the Alegría family. Maritza would see the act of Gena Shvartsman, which led her to create a juggling routine with her own style. In Mexico in the 90s there were not many juggling shows performed by women; juggling was primarily for men and it was not often seen by the circus community of that time for a woman to do solo juggling. There was no internet, and Maritza strove for a clean and exclusive act above the stereotypes of the time.

Maritza learned to manipulate clubs, balls, hats, hoops, balls, and infinite tricks with all these objects. At the same time, she practiced trapeze, but after a strong fall in the safety net, she decided to leave this discipline.

Although Maritza is from Mexico and spent some time in the traditional family circus, most of the work she has done has been abroad. She spent three years in Japan, with the company Happy Dreams Circus; in Spain, she did shows for the Richards Bros circus; in Korea,s he participated in a cultural festival, among other countries.

When the work season is high, Maritza must do between one to three daily gigs, an activity that prevents her from continuing with the training sessions, which are usually sessions of two to four hours a day; but when there are rest days, or the performance season is low, Maritza joins other jugglers in training and learning new tools that will help her develop the show.

Sometimes, Maritza watches videos of classic, contemporary and sports jugglers, but thinks of the sport juggling: “Sports juggling is not bad, but I’m not like that. Sometimes you stick a lot in that and you do not enjoy the art of juggling or any discipline, that’s what my uncle Arturo told me. He also said: enjoy the track and the act. When you do not do it anymore, it looks bad. Something that I admire to those who juggle for sport is that they can relax and enjoy it 100%, if they fail or do not fail, they get more combinations.”

Maritza’s favorite juggler is Viktor Krachinov Rolsyakov. She describes him as an agile, fast juggler. Some other jugglers on Maritza’s list are Gena Shvartsman, for elegance; Anthony Gatto, for safety and technique; Santiago Malabari, for his original ideas.

“I’ve always wanted to go to a juggling convention but for work reasons I could not,” Maritza says.

As if it had happened yesterday, Maritza remembers that her uncle, Octavio Alegría, after watching the show, told the front of the comrades: “For me, the show has not matured.” This phrase means that, for Octavio Alegría, the show is not good enough to show it to people. That situation caused Maritza to train more than usual. That is how it was – she learned a lot from her uncles, eventually achieving a positive result.

Maritza and her husband, Juan Ibarra, a trapeze artist, have a show together. Juan performs the Pendulum of Death and Chinese Mast, while Maritza performs a juggling act and a groutine with a hula-hoops structure hanging in an air that she colloquially calls “The act of the flower.”

Juan Ibarra.

Juan Ibarra.

In her free time, Maritza does, among other activities, paintings and drawings.

 

 

 

MARITZA ALEGRÍA JUGGLER

Maritza Hernández Alegría es una malabarista de México. Es sobrina del reconocido malabarista Octavio Alegría. Nació el 27 de julio del año 1988. Estudió todo el bachillerato en el circo donde trabajaba con sus padres, esto fue posible gracias a que el gobierno mexicano asigna profesores a los jóvenes que trabajan en los circos para que puedan terminar sus estudios de secundaria. Es hija del domador de caballos y payaso, Paul Safari, y de la trapecista y contorsionista, María Luisa Alegría. Tiene dos hermanas: Paulina Alegría es la hermana mayor; Claudia Alegría, quien es contorsionista, es la hermana menor.

Maria Luisa Alegría.

Maria Luisa Alegría.

Maria Luisa Alegría.

Paul Safari.

Paul Safari.

Paul Safari.

Comenzó a hacer malabares a la edad de 15 años, luego de haber explorado algunas disciplinas circenses: contorsión, ecuestre, bicicleta artística, parada de manos, acrobacia. El primer acto de malabares de Maritza Alegría fue un show cómico con su padre, pero luego de ver que tenía las habilidades para ser malabarista, decidió dedicarle la mayoría del tiempo esta disciplina. Paul Safari la apoyó, le hablaba sobre los malabaristas Francis Brunn, Ricardo Roca, Carlos Ortiz, y de los malabaristas de la familia Alegría. Luego, Maritza pudo ver el acto de Gena Shvartsman, esto la llevó a crear una rutina de malabares con un estilo propio. En México de los años 90s no habían muchos shows de malabares hechos por mujeres, el malabarismo era solo para hombres y no era bien visto por la comunidad circense de ese entonces que una mujer hiciera un solo de malabares; tampoco existía el internet, situaciones que llevaron a Maritza a esforzarse por lograr un acto limpio y exclusivo por encima de los estereotipos de la época.

Maritza aprendió a manipular clavas, pelotas, sombreros, aros, balones, e infinidad de trucos con todos estos objetos. Al mismo tiempo, practicó trapecio, pero luego de una caída fuerte en la red que protege a los trapecistas, decidió dejar esta disciplina.

Aunque Maritza es de México y se estuvo un tiempo en el circo tradicional de la familia, la gran parte de los trabajos que tiene han sido en el exterior. Estuvo tres años en Japón, con la empresa Happy Dreams Circus; en España, hizo shows para el circo Richards Bros; en Corea, participó en un festival cultural. Entre otros países.

Cuando la temporada de trabajo es alta, Maritza debe hacer entre una a tres funciones diarias, actividad que le impide seguir con las jornadas de entrenamiento que normalmente son sesiones de dos a cuatro horas diaria; pero cuando hay días de descanso, o la temporada de empleo es baja, Maritza asiste a lugares donde entrenan malabaristas, aprende nuevas herramientas que le sirvan para agregarle al show.

En ocasiones, Maritza observa videos de malabaristas clásicos, contemporáneos y deportivos, pero piensa del malabarismo deportivo: “El malabar deportivo no es malo, pero no yo soy así. A veces te clavas mucho en eso y ya no disfrutas el arte de los malabares o cualquier disciplina, eso me decía mi tío Arturo. También decía: disfruta la pista y el acto. Cuando ya no lo haces, se ve mal. Algo que les admiro a quienes hacen malabares por deporte es que pueden relajarse y disfrutarlo al 100%, si fallan o no fallan le sacan más combinaciones”.

El malabarista favorito de Maritza es Viktor krachinov Rolsyakov. Ella lo describe como un malabarista ágil, rápido. Algunos malabaristas en la lista de Maritza son: Gena Shvartsman, por la elegancia; Anthony Gatto, por la seguridad y técnica; Santiago Malabari, por sus ideas originales.

“Siempre he querido ir a una Circonvención o convención de malabares pero por cuestiones de trabajo no he podido”. Dice Maritza.

Como si hubiera pasado ayer, Maritza recuerda que su tío, Octavio Alegría, luego de ver el show, le dijo al frente de los compañeros: “Para mí, estas verde”. Esta frase quiere decir que, para Octavio Alegría, el show no es lo suficientemente bueno para mostrar. Esa situación hizo que Maritza entrenara más de lo común y así fue, aprendió mucho de sus tíos, logrando un resultado positivo.

Maritza junto a su esposo, Juan Ibarra, quien es trapecista, tienen un show. Juan Ibarra hace el Péndulo de la muerte y Mástil chino, mientras que Maritza ejecuta un show de malabarismo junto a un show con hula hoops, colgada en una estructura aérea que llama coloquialmente “El acto de la flor”.

 

Juan Ibarra.

Juan Ibarra.

En los tiempos libres, Maritza hace, entre otras actividades, cuadros y dibujos.

Soy un malabarista deportivo. Tengo la maravillosa oportunidad de escribir para eJuggle. Me gusta la historia, la historia militar, la filosofía, la poesía, las historias raras, y las historias de terror y de horror.

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