Old juggler on the streets of Venezuela


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Jose Bestilleiro. Photo: Caraota Digital.

Jose Bestilleiro Calviño is an 85-year-old Galician, who for more than 15 years has dedicated his time to entertaining people who transit through Urdaneta Avenue, located by La Candelaria square, in Caracas, Venezuela. His work is recognized with coins, bills, food, clothing, and so on, which people give him in exchange for a few seconds of fun. The “Lord of the Rings,” as he is known, is a celebrity in the Venezuelan capital.

He was born in August 1934 in Puerto de la Cruz, Spain. As a child, he was very active and did all kinds of sports. He had to carry out field work with his father, who fought and died in the Spanish Franco war. Since then, he took care of his mother and his 6 younger brothers.

Photo: Michael ZV. 

Due to the economic and social crisis in Spain, José, at the age of 24, enlisted on a trip to South America, in search of a better future for himself and his family. He was planning to go to France or Germany, but he was only fluent in the Spanish language, so he dropped those countries from his travel list. He arrived in Venezuela in the middle of 1958. He began work on the construction of the El Rosal gas station, near La Candelaria square. At the gas station he worked for 15 years, until he was transferred to the Guantánamo gas station, Venezuela, where he worked for 35 more years. From inhaling gas and fuel vapors over half a century of work, José developed a chronic respiratory disease that prevents him from breathing normally. Also, he has a cyst on his back that he decides to treat on his own.

In the 70s, he married Rosa Araujo, also of Spanish nationality. They were married for 45 years, until Rosa died. To distract his mind, José attended La Candelaria in the afternoons to jump rope. One day, a hula hoop was found on the floor, and since then he practiced turning the hoop on his arm, then on his leg, neck, etc. The hoop became a therapy to forget the pain of widowhood.

His practice began in the Plaza de La Candelaria. Children passing through the area bothered him, would not let him train, and once damaged his hoop. He made the decision to do what he likes the most at the traffic light on Avenida Urdaneta, in Caracas. The people who pass through that place collaborate with him with coins, bills, which represent an extra income for José. “I don’t do it for money. I do it because it is what I like the most,”, says José.

Photo: PuntodeCorte.

Photo: ActualidadRT.

You can spin three hulas at once: one on the neck, one on the leg, and the last on the arm, in the style of the best hoop jugglers, such as Bob Bramson or William Everhart.

José Bestilleiro has no communication with his relatives in Spain. With Rosa Araujo, Jose had a daughter, with whom he has little contact. “I don’t talk to my daughter much. She tells me to stop that, that it is for the poor.”

Photo: AP.

Photo: PuntodeCorte.

Jose has three grandchildren that he sees from time to time. He says that his family and the hoops are his motivation and he will be in Urdaneta until he can no longer.
 
 

 

Anciano malabarista en las calles de Venezuela

Jose Bestilleiro. Foto: Caraota Digital.

José Bestilleiro Calviño es un gallego de 85 años, que hace más de 15 años dedica su tiempo a entretener a las personas que transitan por la avenida Urdaneta, ubicada por la plaza de La Candelaria, en Caracas, Venezuela. Su trabajo es reconocido con monedas, billetes, comida, ropa, y demás, que la gente le da a cambio de unos segundos de diversión. El “Señor de los Hulas”, como es conocido, es una celebridad en la capital venezolana.

Nació un mes de agosto del año 1934 en Puerto de la Cruz, España. De niño, era muy activo, hacía toda clase de deporte. Debió realizar trabajos de campo junto a su padre, que combatió y murió en la guerra franquista española. Desde entonces, se hizo cargo de su madre y de sus 6 hermanos menores.

Photo: Michael ZV. 

Debido a la crisis económica y social que vivía España, José, a sus 24 años, se enlistó en un viaje hacia Suramérica, en busca de un mejor futuro para él y su familia. Tenía pensado ir a Francia o a Alemania, pero solo dominaba el idioma español, así que descartó esos países de su lista de viaje.  Llegó a Venezuela solo a mediados del año 1958. Comenzó a trabajar en la construcción de la estación de gasolina El Rosal, cerca de la plaza de La Candelaria. En la gasolinera trabajó por 15 años, hasta fue trasladado a la estación de gasolina Guantánamo, Venezuela, donde pudo trabajar por 35 años. Por la inhalación de vapores de gas y combustible, luego de medio siglo de trabajo, José desarrolló una enfermedad respiratoria crónica que le impide respirar con normalidad. También, tiene un quiste en la espalda que decide tratar por su cuenta.

En los años 70, contrajo matrimonio con Rosa Araujo, también de nacionalidad española. Estuvieron casados durante 45 años, hasta que Rosa falleció. Para distraer su mente, José asistía en las tardes a La Candelaria a saltar la cuerda. En esos días, se encontró en el piso un hula, y desde entonces practicó el giro del aro en el brazo, luego en la pierna, cuello… El hula se convirtió en una terapia para olvidar el dolor de la viudez.

Su práctica inició en la plaza de La Candelaria. Los niños que pasaban por la zona lo molestaban, no lo dejaban entrenar y una vez le dañaron un hula. Tomó la decisión de hacer lo que más le gusta en el semáforo de la avenida Urdaneta, en Caracas. Las personas que pasan por ese lugar le colaboran con monedas, billetes, lo que representa para José un ingreso extra. “No lo hago por dinero. Lo hago porque es lo que más me gusta”, dice José.

Foto: PuntodeCorte.

Foto: ActualidadRT.

Puede hacer girar al tiempo tres hulas: uno en el cuello, otro en la pierna y el último en el brazo, al estilo de los mejores malabaristas de aros, como Bob Bramson o William Everheart.

José Bestilleiro no tiene comunicación con familiares en España. Con Rosa Araujo tuvieron una hija, con la cual tiene poco contacto. “No hablo mucho con mi hija. Ella me dice que deje eso, que eso es de pobres”.

Photo: AP.

Foto: PuntodeCorte.

Tiene tres nietos que ve de vez en cuando. Dice que su familia y los hulas son su motivo de vida y estará en Urdaneta hasta que no pueda más.

Soy un malabarista deportivo. Tengo la maravillosa oportunidad de escribir para eJuggle. Me gusta la historia, la historia militar, la filosofía, la poesía, las historias raras, y las historias de terror y de horror.

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