The Inspiring Story of Nazi Shirai

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Her full name is Nazi Aleksandrovna Shirai; but most likely her first name was Nazai. I don’t know exactly where she was born, nor did she. It is believed that it was in Tbilisi, capital of the former Georgian Soviet Socialist Republic, on May 1, 1926. From the age of five, Nazi recalls, she was forced, together with her mother, to wander the cold Tbilisi streets without a planned destination, without knowing why. Both endured the low temperatures in a kind of basement where, after waking up from a deep sleep, her mother was not there. She had to spend some nights under a bridge where she “was hot but also very scared.” She found a building where some people fed her. She later found out that it was the venue of the Tbilisi Circus.

Due to her young age, Nazi could not make an exact memory of those stormy days. She recalled that her biological mother was named Naze and that they were both of Kurdish origin. She also memorized some words from her mother’s language. One day, while she was begging, she was approached by two people. It was Maria Kazimirovna Cherlennovskaya (circus artist and film actress) and Alexander Nikolaevich Shirai (acrobat, aerialist, tightrope walker, circus director, and journalist) who immediately adopted her. They slightly changed her name and she was renamed Nazi Shirai.

Alexander and Maria Shirai.

Alexander, Maria Shirai and L. Starkova.

Right away, Nazi began circus training, beginning with acrobatics, and then juggling, which she did for the rest of her artistic career. At the same time, she finished her high school and dance courses. Of course, it was dance to music from her Kurdish culture that she never abandoned. In 1940, she graduated from Moscow Pop Studio as an artist in a juggling act with her adopted mother, Maria Shirai. After the outbreak of the Second World War, she was on the front line brigades performing for the Red Army soldiers. At the end of the war, in 1944, she worked in the Moscow circus, formally initiating her stage life.

With plans to pay tribute to her culture that she loved so much, in 1954, she began a tour of several circuses in the USSR with the solo show “juggling dance with tambourines.” The show had the peculiarity of being unique and symbolic. She wore Kurdish skirts reminiscent of her biological mother, with traditional Georgian hairstyles and music. She created a suit in which she was able to hide the two tambourines that she subsequently rolled down her back. She juggled balls, rings, torches, handkerchiefs, all in musically perfect timing. The precise execution of her excellent artistic ability led her to become one of the best jugglers in the former Soviet Union. The Russian writer Goncharov wrote about her: “The main thing that distinguishes Nazi Shirai’s performances is the integrity of the concept, the integrity of the piece, its national flavor.”

Nazi helped his younger companions whenever they asked for or needed it. One of them was the Russian clown Leonid Yengibarov, whom Shirai, as a member of the artistic council of the Novorossiysk circus, did not sign a breach of contract document for Leonid; And she also managed to get that deal canceled, with which the artist could continue his dreams of continuing to perform in the country’s circuses.

She loved acting and showing her art to anyone who wanted to be entertained, even for a moment. She was included in a group of artists to perform a show at the North Pole, in front of the polar explorers. The organizers did not take into account that Shirai’s act needed height for juggling, and the homes of those adventurers were not a good setting. So, to show her skills, Nazi got her audience out of their homes to the freezing outdoors. She put on high boots and a fur coat and played Kurdish music from her repertoire. She took off her coat and began juggling tambourines, rings, kerchiefs, with a mesmerizing dance. The show, which lasted a few minutes in the hellish cold, was a success.

Nazi Shirai at a school in Sydney, Australia.

Nazi was honored at the World Youth Festival in Moscow in 1956. And in 2000 she received the medal of the Order of Merit of the Fatherland; grade II, by the government of the Russian Federation, as a consultant to the Center for Circus Art.

Original text of the presidential decree of the Russian Federation where the medal of order in service to the fatherland in II degree is given to Nazi Shirai. The underlined part reads: SHIRAI Nazi Alexandrovna – Consultant to the Center for Circus Art.

It is unknown if Nazi Shirai is still alive.

 

La inspiradora historia de Nazi Shirai

Su nombre completo es Nazi Aleksandrovna Shirai; pero lo más probable es que su primer nombre fuera Nazai. No sé sabe exactamente dónde nació, ni ella lo supo. Se cree que fue en Tiflis, capital de la antigua República Socialista Soviética de Georgia, el 01 de mayo de 1926. Desde los cinco años -recuerda Nazi-, se vio obligada, junto a su madre, a deambular por las frías calles tiflisianas sin un destino planeado, sin saber por qué. Ambas pasaron las bajas temperaturas en una especie de sótano en donde, luego de levantarse de un sueño profundo, su madre no estaba. Tuvo que pasar algunas noches debajo de un puente en el que “hacía calor pero también daba mucho miedo”. Acudió a un edificio en el que algunas personas le daban de comer. Después se enteró que era el lugar de presentaciones del Circo Tiflis.

Debido a su corta edad, Nazi no pudo hacer memoria exacta de esos tormentosos días. Recordó que su madre biológica se llamaba Naze y que ambas eran de origen kurdo; también memorizó algunas palabras de su idioma origen. Un día, mientras pedía limosna, se le acercaron dos personas. Eran Maria Kazimirovna Cherlennovskaya (artista de circo y actriz de cine) y Alexander Nikolaevich Shirai (acróbata, trapecista, equilibrista, director de circo y periodista) quienes de inmediato la adoptaron. Modificaron ligeramente su nombre y la bautizaron como Nazi Shirai.

Alexander y Maria Shirai.

Alexander, Maria Shirai y L. Starkova.

De inmediato, Nazi comenzó con un entrenamiento de circo, empezando con la acrobacia, luego el malabarismo, el cual hizo por el resto de su carrera artística. Al mismo tiempo terminó sus cursos de secundaria y baile. Por supuesto, danza con música de su cultura kurda que nunca abandonó. En 1940 se graduó en Moscow Pop Studio como artista en un acto de malabares con su madre Maria Shirai. Tras el comienzo de la Segunda guerra mundial, estuvo en las brigadas de la primera línea actuando para los soldados del Ejército Rojo. A finales del conflicto bélico, en 1944, trabajó en el circo de Moscú, iniciando formalmente su vida escénica.

Con planes de hacer homenaje a su cultura que tanto amó, en 1954, inició una gira por varios circos de la URSS con el número en solitario “malabarismo de baile con panderetas”. El espectáculo tuvo la peculiaridad de ser único y simbólico. Usó las faldas kurdas que recordaban las de su madre biológica, con música y peinados tradicionales de Georgia. Creó un traje en el cual pudo esconder las dos panderetas que posteriormente rodó por su espalda. Hizo malabares con pelotas, anillos, antorchas, pañuelos…, todo en una sincronía musicalmente perfecta. La correcta ejecución de su excelente capacidad artística la llevaron a hacer una de las mejores malabaristas de la extinta Unión Soviética. El escritor ruso Goncharov escribió acerca de ella: “Lo principal que distingue las actuaciones de Nazi Shirai es la integridad del concepto, la integridad de la pieza, su sabor nacional”.

 

Nazi ayudaba a sus compañeros más jóvenes cada que lo pedían o lo necesitaban. Uno de ellos fue el payaso ruso Leonid Yengibarov, quien Shirai, como miembro del consejo artístico del circo de Novorossiysk, no firmó un documento de insolvencia para Leonid; y además logró que ese trato fuera cancelado, con lo que el artista pudo continuar sus sueños de seguir actuando en los circos del país.

Amaba actuar y mostrar su arte a todo aquel que deseaba entretenerse, así fuera por un momento. Fue incluida en un grupo de artistas para realizar un espectáculo en el Polo Norte, frente a los exploradores polares. Los organizadores no tuvieron en cuenta que el acto de Shirai necesitaba de altura para los malabares, y las casas de  aquellos aventureros no eran un buen escenario. Entonces, para mostrar sus habilidades, Nazi logró que su público saliera de sus hogares, se puso unas botas altas y un abrigo de piel e hizo sonar la música kurda de su repertorio. Se quitó el abrigo y comenzó a hacer malabares con panderetas, anillos, pañuelos…, con una danza hipnotizante. El show, que duró algunos  minutos y estuvo cubierto con un frío infernal, fue un éxito.

Nazi Shirai en una escuela en Sydney, Australia.

Nazi fue homenajeada en el Festival Mundial de la Juventud de Moscú, en 1956. Y en el año 2000 recibió la medalla de la Orden al Mérito de la Patria, grado II, por parte  del gobierno de la federación rusa, como consultora del Centro de Arte Circense.

Texto original del decreto presidencial de la Federación rusa donde dan la medalla de orden en servicio a la patria en II grado a Nazi Shirai. La parte subrayada dice: SHIRAI Nazi Alexandrovna – Consultor del Centro de Arte Circense.

Se desconoce si Nazi Shirai aún vive.

Soy un malabarista deportivo. Tengo la maravillosa oportunidad de escribir para eJuggle. Me gusta la historia, la historia militar, la filosofía, la poesía, las historias raras, y las historias de terror y de horror.

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