Two articles about Fred Allen, the world’s worst juggler

By Esteban Vélez


Fred Allen was an actor, writer, juggler, and one of America’s best-known comedians in the 1950s. His radio shows were popular during what became known as the golden age of radio in the United States.

He was born John Florence Sullivan on May 31, 1894, in Cambridge, Massachusetts, USA. His mother died of pneumonia when he was 3 years old; he was raised by his aunt, “Lizzie.” As a child, he took piano lessons and practiced on a piano his father bought. He worked at the Boston Public Library, where he found books on comedy and juggling, techniques he developed over the years. He changed his name to Freddy James and created a comedy juggling act, to which he later added ventriloquism and singing. He performed in traveling amateur shows and then went on a vaudeville tour to Australia, New Zealand, and Hawaii in 1915 and 1916, earning the nickname “the world’s worst juggler.”

He returned to the United States, where he performed professionally. Upon his return to vaudeville, he increasingly devoted himself to comedy and adopted his final stage name, Fred Allen, in honor of the American Revolutionary hero Ethan Allen.

He married Portland Hoffa (1906–1990), his chorus partner in the show at the Winter Garden Theatre. During the 1920s, he appeared in various revues such as The Passing Show, The Little Show, and Three’s a Crowd. He ventured into radio in 1932. He appeared on a variety of Columbia Broadcasting System (CBS) programs before his best-remembered show, “Town Hall Tonight” (1934–1939), which became “The Fred Allen Show,” which aired from 1939 to 1949.

Fred Allen juggling on the Howdy Doody show, 1953, from minute 5:23.

Fred and Portland Hoffa played the lead roles, along with the residents of “Allen’s Alley,” a cast that included Falstaff Openshaw, Titus Moody, Mrs. Nussbaum, and Senator Claghorn. Allen wrote most of the show’s 273 episodes. His films include “Love Thy Neighbor” (1940). His autobiography, Treadmill to Oblivion, was published in 1954.

Fred Allen died on Saturday, March 17, 1956, in New York City, while taking one of his evening walks. He left a great legacy in radio and vaudeville, and his programs are still heard today.

In the following two articles, Allen shares anecdotes from his life as a juggler on the vaudeville scene, which was known more for its comedy than for the technicalities of juggling, as he described himself: “the worst juggler in the world.”

Graphic of Australia, 1916.

The Mail, 1916.

 

 

 

Dos artículos sobre Fred Allen, el peor malabarista del mundo

Por: Esteban Vélez

Fred Allen fue actor, escritor, malabarista, y uno de los comediantes más conocidos de Estados Unidos en los años 50. Sus programas de radio fueron populares en lo que se conoció como la época dorada de la radio en Estados Unidos.

Nació como John Florence Sullivan el 31 de mayo de 1894 en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos. Su madre falleció de neumonía cuando tenía 3 años; su tía, “Lizzie” fue quien lo crió. De niño, tuvo clases de piano y practicó con un piano que su padre le compró. Trabajó en la Biblioteca Pública de Boston donde encontró libros sobre comedia y malabares, técnicas que desarrolló por años. Cambió su nombre a Freddy James y creó un show de malabares con comedia al cual, posteriormente, añadió ventriloquia y canto. Actuó en espectáculos amateurs itinerantes, y luego realizó una gira de vodevil que lo llevó en 1915 y 1916 a Australia, Nueva Zelanda y Hawái con el sobrenombre de “el peor malabarista del mundo”.

Regresó a Estados Unidos, donde actuó como profesional. A su regreso al vodevil se dedicó cada vez más a la comedia, y adoptó su último nombre artístico, Fred Allen, en honor al héroe de la revolución americana, Ethan Allen.

Se casó con Portland Hoffa (1906-1990), su compañera de coro en el espectáculo en el teatro Winter Garden. Durante la década de 1920 apareció en varias revistas como The Passing Show, The Little Show y Three’s a Crowd. Incursionó en la radio en 1932. Participó en una variedad de programas de Columbia Broadcasting System (CBS) antes de su obra más recordada “Town Hall Tonight” (1934-1939) que se convirtió en “The Fred Allen Show”, emitido en 1939 hasta 1949.

Fred Allen haciendo malabares en el programa Howdy Doody, 1953, desde el minuto 5:23.

Fred y Portland Hoffa interpretaron los papeles principales, junto con los residentes del programa de radio “Allen’s Alley”, un elenco que incluía a Falstaff Openshaw, Titus Moody, la Sra. Nussbaum y el senador Claghorn. Allen escribió la mayoría de los 273 episodios del programa. Entre sus películas se encuentra, por ejemplo, “Love Thy Neighbor” (1940). Su libro autobiográfico, llamado “Treadmill to Oblivion”, se publicó en 1954.

Fred Allen murió el sábado 17 de marzo de 1956 en Nueva York, mientras daba uno de sus paseos nocturnos. Dejó un gran legado en la radio y vodevil. Sus programas, al día de hoy, se siguen escuchando.

En los siguientes dos artículos Fred Allen (Freddy James) cuenta anécdotas de su vida como malabarista en la escena vodevil, la cual, fue conocida más por la comedia que por el tecnicismo del malabarismo, así como él mismo se definió: “el peor malabarista de mundo”.

El peor malabarista del mundo

La extraña reivindicación de un artista teatral

Nacido en Boston, Massachusetts, EE. UU., Freddie James, quien no se avergüenza de describirse como “el peor malabarista del mundo”, debutó en el escenario a los doce años, tocando solos de armónica en las reuniones sociales de la iglesia. Tres o cuatro años después, en un gimnasio, conoció a un malabarista profesional y se interesó por sus proezas de destreza. El malabarista introdujo a James en el negocio y le llenó la cabeza con la idea de ser un segundo Cinquevalli.

El joven estadounidense practicó incesantemente. Dice: “ocho y diez horas al día no eran nada para mí, y al poco tiempo ya sabía suficientes trucos para hacer un pequeño número. Compré un traje de vagabundo y empecé a superar a W. C. Fields. Mi primer espectáculo fue un desastre. El público se dio cuenta de que era un malabarista inferior, y estaba tan nervioso que nadie podía oír mis chistes. El resultado fue lo que cabría esperar incluso del público más educado: me miraron con desdén”.

James fue lo suficientemente sabio como para darse cuenta de que W. C. Fields le llevaba tanta ventaja como malabarista que era imposible superarlo. En consecuencia, vendió su traje de vagabundo, aprendió más chistes, acumuló un gran número de referencias sarcásticas sobre sí mismo y, mediante una hábil manipulación de sus hazañas malabaristas, transformó su número de “el joven y brillante malabarista” en el “peor malabarista del mundo”. Con este acto —un monólogo intercalado con intentos de malabarismo que aterrorizarían a un Cinquevalli—, se ha abierto camino en los circuitos de vodevil más importantes de Estados Unidos, y fue contratado por el Sr. Ben J. Fuller durante su reciente gira. Freddie James demostrará su derecho al título de “peor malabarista del mundo” en el Teatro Bijou esta semana (Graphic of Australia, 1916).

 

El peor malabarista

La carrera de Freddie James

Déjenme decirles esto -dijo Freddie James- “el peor malabarista del mundo”, ahora en el Teatro King’s: me propuse ser el mejor malabarista y me puse a entrenar. Entonces, un día conocí a Cinquevalli y me invitó a almorzar. Nunca había visto su número. Después de comer, me dijo: ‘Ven al teatro mientras practico un poco’. Así que fui, y las cosas que hacía a la vez con un arco de cañón, una pluma y un carro de resorte me hicieron sentirme harto de la vida. Me despedí de él, y el primer hombre que encontré afuera fue W. C. Fields. Iba a entrar para hacer su turno de matiné en un baile musical, en oposición al local de Cinquevalli. Me dijo: «Pasen y vean cómo pruebo algunos trucos nuevos por primera vez en público». Así que fui; y la forma en que hacía malabarismo con dos ruedas de bicicleta, una lámpara encendida y cuatro sellos de un penique a la vez me dio una sensación como si me cayeran dos ventiscas en la espalda. Corrí directo al bar más cercano y, con un cóctel de whisky en la mano derecha, juré que nunca más intentaría ser un buen malabarista. Y como no tenía salida, simplemente cambié de rumbo y me convertí en el peor malabarista de la obra (The Mail, 1916).

Soy un malabarista deportivo. Tengo la maravillosa oportunidad de escribir para eJuggle. Me gusta la historia, la historia militar, la filosofía, la poesía, las historias raras, y las historias de terror y de horror.

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